EN HONOR Y RESPETO A LA MEMORIA COLECTIVA DE LOS ESPERANCINOS

EN HONOR Y RESPETO A LA MEMORIA COLECTIVA DE LOS ESPERANCINOS

La Municipalidad de Esperanza repudia lamentables expresiones de candidato radical

 

En declaraciones a la CSC Radio que reproduce la página digital Esperanza Día x Día, “el candidato a concejal por el Frente Progresista, Pablo Comesatti, denunció que la primera medida que tomó el nuevo asesor de Tránsito, comisario retirado Leandro Amaya, es que no se realicen multas por 40 días, hasta que pasen las elecciones”. Y en otro párrafo el candidato radical fustigó, “por qué no escriben un libro de historia y hacen un revisionismo histórico, porque es para lo único que sirven. Nosotros no miramos para atrás, nos dedicamos a mirar los problemas de hoy, la temática que tenemos hoy y miramos a futuro”, sentenció.

La Municipalidad de Esperanza lamenta y repudia por falaces los dichos del candidato opositor al actual gobierno de la ciudad que, para justificar y dar volumen a su presencia en la campaña electoral pregona con soltura e irresponsabilidad tendenciosos análisis amañados sobre diferentes temas, sin fundamento técnico alguno; así como describe situaciones absolutamente inexistentes que enlodan a los agentes municipales que día a día trabajan al servicio de la comunidad.

Tal vez por aquello de no “mirar para atrás” el candidato omite de manera desvergonzada que fue la gestión De Pace la que anuló más de 2000 multas de tránsito en pleno período electoral del año 2003. En esa oportunidad se enviaron todas esas actas de infracción a través del Correo Argentino, con una nota de condonación firmada por ese intendente más la boleta partidaria para “recordar” a quien votar.

Será por esa misma desmemoria y no querer “mirar para atrás” que no recuerda que era él mismo, quien denunciaba por entonces esa situación como opositor interno a la facción que gobernaba la ciudad y que tuvo, además, a su actual candidato a intendente Cristian Camissi en el 2003 como Coordinador del Área Joven de la ciudad, en el 2004 como Director de Turismo, y en el 2005 como Secretario de Cultura y Deportes.

Paradójicamente y con cinismo, el candidato expresa el deseo de alcanzar un idealizado modelo de Estado local que los sucesivos gobiernos de su partido no desarrollaron durante 24 años ininterrumpidos y muchas de cuyas consecuencias aún perduran en el seno de esta comunidad. Es cierto que hay que atender los problemas de hoy y mirar hacia el futuro, pero para lograrlo -mal que les pese a algunos- no se puede soslayar la responsabilidad de la UCR y sus gobernantes de turno en gravísimas situaciones que junto a muchos vecinos debimos revertir o enmendar en estos últimos años.

Veamos algunos ejemplos de ese “revisionismo histórico” que el concejal mandato cumplido omite. La nota distintiva de la gestión de Ana María Meiners y sus colaboradores es la austeridad en el gasto público, que no se hace -como en el pasado- con el salario de los trabajadores. Recordemos que durante 15 años consecutivos, tuvieron hasta el 60 por ciento de los sueldos en “negro”; situación que desfinanció -además- a la obra social, a la caja de jubilaciones y a los gremios del sector. Ni sosteniendo en la total informalidad laboral a casi un tercio de toda la planta municipal con contratos o con diferentes planes y modalidades vergonzantes.

Ese pasado del que algunos no quieren hablar cobró a los frentistas, un Plan de cloacas que dejó abandonado con las obras inconclusas y sin fondos para su financiamiento. Lo mismo ocurrió con las viviendas de calle Janssen y las demandas judiciales que tuvo que afrontar el municipio. Ese “modelo” de gestión urbanizó y potenció la radicación de viviendas en la zona más inundable del sur de la ciudad sin tomar ningún recaudo técnico ni realizar ninguna obra estructural o complementaria que permitiera mitigar lo que les ocurrió –finalmente- a nuestros vecinos. Y fue ese mismo gobierno quien negó el resarcimiento económico a los inundados que aún pagamos entre todos, pero que aún no puede responder qué hizo con los casi 5 millones de pesos de libre disponibilidad que solidariamente le entregó el entonces gobernador Obeid.

En tanto, fue esa pretendida eficiencia del pasado la que intentó construir un faraónico e innecesario campanario sin tener fuente de financiación alguna, dejó un sinnúmero de causas judiciales pendientes y sin abonar los juicios más emblemáticos en toda la historia de la ciudad que tenían sentencia firme desde mucho tiempo atrás. O simplemente «dejó ir» en una miserable quiebra privada el patrimonio público del ex Matadero-Frigorífico municipal.

Ese modelo de eficiencia, en 24 años nunca impulsó la creación del Instituto Municipal de la Vivienda o el Parque Industrial, ni promovió obra pública alguna desde el año 1992. Tampoco promovió ninguna inversión en maquinarias, vehículos y herramientas; y aún se puede observar, como un monumento al abandono y a la desidia, la planta hormigonera de calle Dr. Gálvez.

Como se ve, la austeridad bien entendida no es la gratuidad demagógica e irresponsable en el manejo de los dineros públicos que utilizó chequeras desde la Secretaría de Cultura, por ejemplo, de manera absolutamente discrecional e irregular según consta en aquella Auditoría que -tal vez por eso- nunca autorizaron, y donde consta esa extraña situación que nadie puede explicar aún, de aquel cheque mágico que pagó varias cuentas en diferentes tiempos y lugares, por ejemplo.

La eficiencia, orden y austeridad de la UCR les regaló a los amigos del poder créditos, subsidios y favores, que nunca fueron devueltos. Ni qué decir de los dineros destinados a los periodistas de propagandizaron como una virtud todo aquello. Tal vez por eso, por tanta austeridad y eficiencia, se aprobaron en 15 minutos todas las Ejecuciones Presupuestarias de las últimas gestiones radicales, o llevó a sus concejales a no participar durante un año entero de ninguna reunión de Comisión en el Concejo Municipal. Debemos concluir que por “eficiencia” se utilizó un vehículo oficial para toda necesidad familiar del intendente de entonces, y que por eso la propia intendente Meiners debió pagar el ramo de flores que le fuera “regalado” el día de su primera asunción.

Por eso, enfáticamente decimos que, el actual gobierno no comparte en nada el modelo de ciudad que aún pregonan estos “desmemoriados” candidatos. Simplemente porque los desastrosos resultados están expuestos y a la vista, y aún los pagamos entre todos. No obstante y por eso, seguimos apelando a una construcción colectiva con todos los vecinos de buena voluntad que con su esfuerzo cotidiano sostienen y comparten la idea de un Estado sustentable, eficiente, inclusivo, responsable y justo. Los mismos valores que impregnaron la épica de los fundadores de esta ciudad.